Hoy vamos a hacer un breve repaso por la historia de la televisión; desde sus inicios hasta el establecimiento de la televisión analógica. Próximamente (en futuros artículos), hablaré de la televisión digital... la que vemos (y sufrimos) en la actualidad.
Primero hablaremos de la prehistoria de la televisión, que es un amplio período temporal que comprende desde finales del siglo XIX hasta, aproximadamente, la mitad de la década de los años treinta del XX. Es en esta franja temporal donde un grupo de los mejores investigadores del mundo, pertenecientes a los países tecnológicamente más avanzados (EEUU, Gran Bretaña, Francia), perseguían el sueño, hasta entonces imposible, de transmitir imágenes a distancia, lo que recibiría el nombre de televisión.
Lo cierto es que en aquella época ya se había realizado algo parecido con el sonido. Sin embargo, el reto al que se enfrentaban estos investigadores era aún mayor. Se trataba de captar imágenes utilizando una cámara, para seguidamente transmitirlas a través del aire y recibirlas en otro lugar a través de un aparato receptor.
Tal y como expresaron los investigadores franceses Pierre Albert y Andre-Jean Tudesq en su obra Historia de la radio y la televisión, convertida en todo un clásico, el origen de la televisión se debió a la conjunción de tres descubrimientos. En primer lugar, los descubrimientos referidos a la fotoelectricidad, es decir, a la capacidad de ciertos cuerpos de transformar energía eléctrica en energía luminosa. En segundo lugar, los descubrimientos realizados en materia de análisis fotográfico y en la descomposición de la imagen en líneas de puntos claros y oscuros y, en tercer lugar, los descubrimientos que desembocaron en la utilización de las ondas hertzianas para la transmisión de las señales eléctricas.
Tras numerosos avances y retrocesos en la investigación de este nuevo medio, es en los años veinte cuando aparecen, por primera vez, los dos modelos de televisión: la televisión mecánica y la televisión electrónica. Desde el primer momento, los científicos y técnicos en la materia lo tuvieron claro. La calidad del sistema de televisión electrónica era muy superior al obtenido por la televisión mecánica, ya que era capaz de transformar imágenes en señales electrónicas.
A mediados de la década de los años treinta del pasado siglo, los gobiernos y las compañías televisivas de los países tecnológicamente más desarrollados deciden decantarse por la televisión electrónica, con una definición mínima de 240 líneas y 40 imágenes por segundo. Fue a finales de los años treinta, en EEUU y Gran Bretaña, cuando tuvieron lugar las primeras fabricaciones en serie de aparatos para uso doméstico-familiar.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial provocó un estancamiento de la televisión, pero conforme los servicios televisivos fueron regularizándose, fueron ganando partidarios y adeptos allí donde comenzaban a emitir programaciones las emisoras en funcionamiento.
Además, tuvo lugar la creación de dos perspectivas o modos de entender el desarrollo de esta industria televisiva. Por un lado, la perspectiva norteamericana, que se extendería posteriormente a Iberoamérica, la cual basó la expansión de su industria televisiva en una red de empresas privadas y comerciales en un mercado de competencia. Entre estas empresas, podemos destacar la ABC , NBC y CBS.
Frente a este modelo, en la Europa occidental y, como consecuencia fundamentalmente de la reconstrucción a la que tuvieron que hacer frente estos países, tras el fin del conflicto bélico, se instauró un modelo de televisión basado en la creación de fuertes sistemas públicos nacionales de radio y televisión, aunque más tarde también acabarían apareciendo cadenas de carácter privado.
Durante la década de los 50 se produjo una extensión de los servicios regulares de televisión por las grandes ciudades de todo el planeta. Sin embargo y, pese a esta expansión, en la mayoría de los casos la cobertura geográfica ofrecida por las televisiones seguía siendo muy pequeña. Además, la presencia del televisor en los hogares y su consumo de forma individual no estaban lo suficientemente extendidos, por lo que era en los lugares públicos donde se producía el encuentro entre los telespectadores y el propio medio.
Ante este panorama mediático, los gobiernos y empresarios dedicados al sector decidieron dar un paso al frente, dedicando un gran esfuerzo a la construcción de redes nacionales de televisión hertziana. Barreras como las grandes distancias físicas y los accidentes topográficos, propios del terreno, hicieron necesario una gran planificación.
Pese a este despegue de la televisión en todos los rincones del mundo, a nivel internacional, el país que destacó por encima de todos en la conformación de una poderosa industria televisiva, sin duda alguna, fue Estados Unidos. Uno de los más importantes avances técnicos registrados fue la incorporación del color a las transmisiones televisivas. EE.UU., a través de sus grandes compañías televisivas, fue el primer país en proponer un sistema de televisión en color, el cual recibiría el nombre de NTSC.
En Europa se buscó, por todos los medios, hallar una forma de perfeccionar el sistema televisivo creado por los norteamericanos. Los resultados de estas investigaciones dieron lugar a dos sistemas de televisión en color: el SECAM y el PAL.
